¿Cómo se vive la maternidad en Myanmar?

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Maternidad en Myanmar

Me resisto a decir adiós a las vacaciones. Pero, estoy convencida de que no soy la única con estos sentimientos encontrados. Las vacaciones ya han llegado a su fin y la rutina ya está instalada de nuevo en casa.  Por ello, creí conveniente inaugurar esta nueva etapa del blog con una entrevista que sé que no os dejará indiferentes ya que os permitirá viajar, sin moveros de casa,  a un lugar extremadamente exótico, la República de Birmania. Una oportunidad única para descubrir cómo se vive la maternidad en Myanmar.

Nuestra entrevistada se llama Raquel Plaza y es la autora del blog Una mamá expat. Un diario personal sobre viajes, gastronomía y maternidad. Raquel tiene 35 años, es periodista y también traductora. Originaria de Barcelona, actualmente reside con su pareja, de origen argentino, y su pequeño Martin en Yangon.

Maternidad en Myanmar

Comparto con Raquel su profesión y formación. También su ciudad de origen, aunque en mi caso sea de adopción. Y por supuesto su pasión por viajar, los idiomas, el café y la gastronomía.

Sólo empezar le pido a Raquel que me cuente quién es. Y así es cómo ella misma se define:

Soy periodista y traductora de formación, pero bloggera por diversión. Durante mi día a día, me encargo de la casa, del pequeño Martín y de mi rincón 2.0 llamado Una Mamá Expat. Sobrevivo gracias a mucho café, intento comer sano y si me queda algo de tiempo, hago ejercicio. Una de mis mayores pasiones son la comunicación intercultural y las lenguas. He vivido en cuatro países diferentes (uno de ellos sin considerarme aún expatriada) y hablo cinco idiomas. Sin embargo, el birmano se me resiste. Me encanta descubrir la ciudad en la que vivimos, recorrer sus calles y edificios y hablar con sus habitantes aunque sea mediante señas. ¡Una sonrisa siempre ayuda!

¿Qué te lleva a dejar tu país? ¿Trabajo, estudios, pareja, otros?

Hace seis años junto con mi marido decidimos dejar Barcelona para vivir durante dos años en Ghana. A él le ofrecieron una buena oportunidad de ascenso en su empresa y yo decidí tomar una excedencia en mi trabajo y apostar por nosotros. Una vez en Ghana encontré trabajo en mi área, la comunicación corporativa y el marketing. Lo que iba para dos años se convirtieron en tres y desde entonces seguimos viviendo en el extranjero.

Con el cambio de país, por lo que veo, ¿no tuviste que renunciar a tu trabajo? 

Cuando dejé Barcelona era algo temporal, nuestra idea era volver. Por esa razón solicité una excedencia en mi trabajo. En mi caso, cambiar de país no significó renunciar a trabajar, pude continuar con mi carrera, aunque tuve que sacrificar algunas cosas.

La maternidad de expatriada, sin embargo, sí que me ha hecho renunciar a trabajar por cuenta ajena. Es difícil conciliar vida familiar y profesional cuando eres expatriada, tienes que apoyarte en empleadas del hogar o niñeras que te ayuden en casa y cuiden a tu bebé. Para mí, es difícil y todavía no me acostumbro. Es por eso que decidí tomarme un tiempo y cuidar de Martín mientras sea pequeño.

Seis años como expatriada, tres países y tres continentes distintos

¿El cambio de país supuso aprender una nueva lengua o ya conocías la lengua de tu país de destino antes de tu primera experiencia como mamá expatriada?

Gracias a mi formación hablo cinco idiomas y siempre he intentado aprender algunas palabras en las lenguas locales. Por suerte, nuestro primer país de acogida, Ghana, es un país anglófono y la lengua oficial es el inglés. Me fue muy fácil comunicarme, aunque el choque cultural fue muy grande. En los demás países donde hemos vivido desde entonces, Croacia y ahora Myanmar, no he podido aprender el idioma del país por la dificultad y por el poco tiempo que nos quedamos en cada destino. Como máximo nos quedamos tres años en cada lugar.

¿Cómo es tu experiencia como expatriada? (Nos acabas de contar que ya estuvisteis viviendo en Ghana y en Croacia anteriormente a Myanmar)

En estos seis años de expatriación hemos vivido en tres países diferentes, en tres continentes diferentes. Han sido realidades totalmente distintas, con sus ventajas y sus dificultades. 

Ghana, por ejemplo, al ser mi primer país de acogida, fue un gran cambio cultural que me costó asimilar. Sin embargo, fue un país que me regaló muchísimas experiencias personales y profesionales.

En Croacia, nuestro segundo país, pude disfrutar del primer año y medio de Martín dedicándome cien por cien a la maternidad. Es un país perfecto para criar a tus hijos. Por el contrario, fue un tiempo en el que apenas me relacioné con otras mujeres expatriadas por ser un país pequeño y con poca población extranjera.

Actualmente, en Myanmar, encuentro que es un país con muchas oportunidades profesionales, pero con la dificultad de su idioma local. Al trabajar en comunicación y marketing es imprescindible conocer el birmano; pero está siendo un país perfecto para la edad que tiene Martín, vivimos rodeados de niños de su edad y familias con las que compartir nuestro tiempo libre.

Un embarazo en Ghana y una maternidad compartida en Croacia y Myanmar

¿Tuviste a tu hijo/s fuera de tu país de origen? ¿Cómo sobrellevaste el embarazo? ¿Qué información te hubiera gustado tener y no tuviste? ¿Encontraste ya en ese primer momento otras mujeres en tu misma situación? Entiendo que una vez nacen los hijos, sólo con las guarderías y centros que promueven actividades en familia es mucho más fácil conocer a otras mamás en tu misma situación, pero durante el embarazo habitualmente no se dan estas mismas circunstancias. ¿Cómo fue tu caso?

Cuando supimos que estábamos esperando a Martín, aún vivíamos en Ghana y pasé allí los primeros cinco meses de embarazo. Sinceramente, no lo recomiendo en absoluto.

No tuve una muy buena asistencia prenatal en esos meses en Accra y me vi obligada a volar a España para hacer todo el seguimiento. Durante ese tiempo, me comunicaba por e-mail con mi comadrona en Barcelona y leía muchos blogs especializados para informarme sobre el embarazo. Una vez llegué a Barcelona, me quedé durante los últimos meses del embarazo y prepararme para el parto.

En Ghana compartí la experiencia con cinco amigas que fueron mamás el mismo año que yo. Y casi todas viajamos a España para tener a nuestros bebés. Compartíamos experiencias e información, pero al final cada embarazo y cada mamá es un mundo.

Una vez en Croacia, con Martín, me costó un poco conocer a mamás en mi misma situación, pero al final conseguí entrar en contacto con un grupo de mamás extranjeras con bebés de la misma edad del mío. Este grupo me ayudó muchísimo, ya que era el único contacto que tenía fuera de casa.

Entiendo también que otra de las grandes preocupaciones o incógnitas cuando te quedas embarazada y también cuando te trasladas de otro país con niños es cómo asesorarte respecto a los médicos especialistas en cada caso (ginecólogo, pediatras, etc). ¿Cómo fue en tu caso? ¿Fue fácil?

Tanto en Ghana como en Myanmar, el sistema de salud es muy deficiente. Como mencionaba, durante el embarazo busqué ginecólogo en Accra y la experiencia fue tan mala (probé con dos) que no me lo pensé y me fui a España para hacer todo el seguimiento. En Myanmar, sucede más o menos lo mismo. Tenemos una clínica de referencia donde nos pueden hacer una atención primaria básica, pero no tenemos un pediatra de referencia. En caso que necesitemos una intervención o consultar a un médico especialista, debemos ir a Bangkok que está a una hora de vuelo.

El tema de la asistencia médica siempre es un problema cuando vives en países en vías de desarrollo, pero lo importante es saber cómo funciona y dónde acudir en caso de una emergencia.

Una vez ya fuiste madre ¿cómo es tu relación con las otras mamás? Cuáles son vuestros puntos de encuentro (guarderías, colegios, etc). ¿Tus relaciones son mayoritariamente con otras mamás expat, con otras mamás de tu mismo país de origen o con otras mamás españolas o del país de acogida?

Me relaciono principalmente con otras mamá expatriadas de diferentes nacionalidades.

El lugar que nos une es la urbanización donde vivimos. Todas las tardes compartimos un par de horas en el parque o la piscina y nuestros hijos juegan juntos. Hay niños de diferentes edades, desde bebés hasta los siete u ocho años. Todos juegan juntos de una manera u otra y se cuidan entre sí.

A diferencia de otros lugares, Martín va a una guardería de habla inglesa pero todos sus compañeros son birmanos. He intentado relacionarme con las otras mamás (invitando a los niños a jugar a casa), pero la diferencia cultural es bastante grande y todavía no he podido crear ningún vínculo. ¡Pero no desisto!

La maternidad en Myanmar: intensa, pero gratificante a la vez

¿Cómo vives la maternidad estando fuera de tu país? ¿Ha sido difícil?

A menudo te sientes muy sola. Sobre todo cuando tu hijo es un bebé pequeño. Tanto para lo bueno como para lo malo estás sola, sin tu familia y amigos. My maternidad en Myanmar es muy intensa, pero al mismo tiempo gratificante.

En mi caso, he tenido la gran suerte de poderme dedicar al cien por cien e intento siempre verle el lado positivo de la situación. Para cuando entro en pánico y necesito consejo, ¡siempre tengo el teléfono a mano para llamar a mi madre!

Maternidad en Myanmar

Qué valoras en el momento de escoger un colegio para tu hijo/s (guardería y colegio posteriormente)? 

Este ha sido el tema de este primer año de mi maternidad en Myanmar. El pasado mes de noviembre nos pusimos en búsqueda de guardería para que Martín comenzara en enero, después de cumplir los dos años. Visitamos tres guarderías y un colegio internacional. Mis vivencias os las cuento en el blog en el post Buscando Cole para Martin 

¿Cómo ves la educación en tu país de acogida?¿Hay algo que dista mucho de lo que se hace en España y que lo echas de menos?

Martín no podrá ir a un colegio local si seguimos viviendo en Myanmar, ya que todas las clases se importen en birmano y las posibilidades para el futuro serían muy limitadas. Es por eso que decidimos que este curso empiece en un colegio británico, por ser más parecido al sistema español.

Aún así, si continuamos viviendo en el extranjero, nos veremos obligados a que Martín siempre estudie en colegios internacionales, ya sea con currículo británico o americano.

¿Cómo viviste esa primera maternidad como mujer? ¿Eres de las que busca tu propio espacio personal para sentirte bien contigo misma y tu pareja o eres de las que se entrega por completo a tu hijo?

Para mí la clave está en el equilibrio. Me dedico a cuidar de mi bebé por la situación en la que vivimos y porque creo que soy muy afortunada de poder hacerlo. Pero al mismo tiempo, busco siempre mi tiempo para poder escribir, pasar tiempo a solas con mi marido, tomar un café con mis amigas o hacer ejercicio.

La expatriación, una oportunidad para valorar el tiempo

¿Qué es lo que más has echado de menos en estos años?

Lo que más echo de menos desde que estamos fuera es saber dónde vamos a estar el año que viene. La incertidumbre es muy grande en la vida de expatriación. Los planes pueden cambiar de un día para otro y podemos estar haciendo maletas y desmontando la casa en cuestión de pocas semanas. Son una persona bastante racional y programada, y todavía me cuesta vivir sin saber cuál va a ser el futuro.

¿Qué es lo que te ha aportado y te sigue aportando el hecho de vivir en otro país?

Soy mucho más flexible y me adapto mejor a los cambios. ¡Qué remedio! Además, he aprendido a apreciar más el tiempo con los míos, sobre todo cuando viajamos a España o nos vienen a visitar. Intento ser muy consciente el tiempo que tenemos y aprovecharlo al máximo.

¿Qué es lo que crees que puede aportar vivir en otro país para tu hijo?

Sé que esta vida tiene desventajas para la educación de Martín, principalmente por los cambios de país y la falta de un lugar de donde poder decir “yo crecí aquí”. Sin embargo, sé que la visión del mundo que tendrá va a ser amplia y rica, desarrollará una gran capacidad para relacionarse en entornos muy diferentes y adaptarse emocionalmente a cambios difíciles.

¿Cómo te ves en unos años? ¿Piensas en regresar a tu país o ves la ciudad dónde vives ahora como tu ciudad definitiva? ¿Te ves quizás en otro destino, en cuál?

Uy! Esta es una pregunta difícil! Y la respuesta cambia en función del día. Me encantaría volver a Barcelona, creo que es un lugar perfecto para vivir y criar a un hijo. Pero al mismo tiempo, hay cosas de la vida expatriada que me encantan y a las que me cuesta renunciar. Principalmente, la multiculturalidad y la posibilidad de conocer a personas tan distintas que nos enriquecen cada día. Así que la respuesta es ¡no lo sé! Sólo sé que quiero acabar viviendo en un país con cuatro estaciones! Los países tropicales no me acaban de gustar :)

Maternidad en Myanmar

Para muchas de las que hemos sido mamás, conciliar y encontrar ese equilibrio necesario entre mamá y mujer profesional nos lleva a emprender. ¿Es ese tu caso? ¿Te lo has planteado?  ¿Qué consejos les darías a otras mamás que también puedan encontrarse en tu situación?

No te voy a engañar, no está siendo fácil. Desde que me quedé embarazada a mediados de 2016 hemos vivido tres mudanzas. Cuando nació Martín tenía claro que quería dedicarme a él al menos durante su primer año. Al poco de cumplirse ese tiempo nos llegó la noticia de que nos mudábamos a Myanmar y todo se complicó.

Es por eso que comencé de nuevo a escribir el blog; Una Mamá Expat me ha ayudado a encontrar mi espacio y tiempo como profesional, aunque sea unas horas al día. La conciliación viviendo en el extranjero es aún más difícil.

Lo que más me gustaría es poder aportar a una empresa u organización con mis conocimientos y experiencia en el ámbito de la comunicación de forma remota y autónoma. Creo que en estos momentos es lo que mejor podría hacer y más feliz me haría. ¡Así que en ésto estoy!

¿Qué consejos darías a otras mamás que están ahora viviendo ahora su primer embarazo alejadas de su país? O aquellas que con niños, ¿deben mudarse a otro país?

El mejor consejo que le puedo dar a una mamá que piensa en la expatriación, ya sea por su trabajo o el de su pareja, es que no pierda sus raíces, porque le darán la estabilidad en los días difíciles. Pero que dé rienda suelta a las alas que va a recibir al expatriarse. Su visión del mundo nunca volverá a ser la misma. Va a ser difícil, tendrá que esforzarse mucho, pero vale la pena.

Ah! Y una cosa más, le diría que busque a otras mamás expatriadas en su país de acogida, ¡ellas serán su mejor aliado!

Una vida apasionante la de Raquel, ¿no os parece?. Aún no la conozco personalmente, aunque tengo la esperanza de que, en una de sus escapadas a Barcelona, nos podamos tomar una taza de café juntas y charlar durante unas horas de algunas de esas pasiones que compartimos.

Sin ninguna duda, se trata de una mujer valiente, amante de los retos, aventurera y que sabe disfrutar de su día a día, sea cuál sea su país de acogida. De momento, seguiré de cerca su maternidad en Myanmar a través de su blog. Qué me dices, ¿me acompañas?

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