¿Por qué mi hijo no duerme? Mi experiencia personal con el sueño.

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Portadas Dr. Estivill y Dr. González

Siendo una mamá primeriza en la recta del los 40, una intenta ser una mamá perfecta y para ello se dota de infinidad de libros y manuales sobre la maternidad. Lecturas sobre el primer año con el bebé o sobre las enfermedades más comunes de los niños durante la gestación y después del embarazo o incluso consejos sobre cómo darles de comer o ayudarlos a dormir.

Sin embargo, aún en el hospital, unas horas después de tener a tu recién nacido en brazos, ya vas tomando consciencia de que por mucha literatura que hayas consultado, lo único que prevalece es la voz de la experiencia y la madurez, aún y en muchas ocasiones no estar convencida de que lo que haces es lo correcto.

¿Método Estivill o método González para conciliar el sueño?

En mi caso, ya durante el embarazo de nuestra primera hija decidí saber más sobre el sueño del bebé.  Era consciente que con la llegada del bebé la calidad del sueño empeoraba notablemente y que el descanso nocturno era habitualmente objeto de discusión con la pareja. Me leí los libros de cabecera «Duérmete, niño» del Dr. Eduard Estivill (desde hace unos años readaptado bajo el título «A dormir») y «Bésame mucho» del Dr. Carlos Gónzalez.

Cuando llegamos a casa con Carla empecé implantando el método del Dr. Carlos González, atendiendo a nuestra recién nacida en todo momento y no interfiriendo en sus momentos de sueño, sino dejando que ella misma fuera aprendiendo de forma natural. Sin embargo, a los seis meses, aquello no funcionaba. Como madre justificaba que aquello era así porque aún era muy pequeña y  me resistía a cambiar el método. Pasaron los meses y mi hija seguía llorando a todas horas, dormía mal y nosotros no descansábamos. Fué entonces, hacia el año de vida de Carla que decidí probar con el tan cuestionado método Estivill y por suerte mi marido me apoyó en todo el proceso.

sueño

Nuestra experiencia con el método Estivill

Como muchas de vosotras ya sabréis. el Dr. Eduard Estivill parte de la premisa que el sueño es un hábito y que como tal se puede aprender. Para ello, establece una serie de pautas previas al hecho de acostarlo en su cama y una tabla de tiempos con los intervalos que debes respetar antes de entrar a consolar a tu hijo.

El método no es fácil y requiere autodeterminación, comprensión y buena predisposición para cumplirlo por parte de los dos padres y de todos aquellos que también participen en algún momento del sueño del bebé (abuelos, cuidadoras, etc). Sin embargo, si eres constante y te mantienes firme a las pautas descritas, en dos o tres días puedes llegar a ver los resultados.

Cabe decir también que sobre el papel las cosas parecen más sencillas que luego cuando debes ponerlas en práctica. Por ello, también debo admitiros que nuestro proceso no fue fácil. Por el camino, especialmente con Carla, tuvimos algún incidente que nos hizo durante unos meses retroceder.

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Imagen del peluche «Marco» que acompaña a nuestra hija Carla desde que tiene 1 mes de vida

Un paso hacia atrás y vuelta a empezar

Justo al volver de las vacaciones de verano, estando yo ya embarazada de 5 meses de nuestro segundo hijo y después de compartir habitación de hotel durante una semana en el Pirineo con nuestra hija, Carla no quería dormir la siesta sola en su cuna. Acababa de cumplir 14 meses y aunque habíamos intentado ser disciplinados con los horarios en vacaciones, algunos días nuestra hija había improvisado su siesta en el cochecito o en el coche aprovechando algún desplazamiento. A nuestro regreso, y al intentar volver a instaurar los horarios y aplicar las rutinas en casa, Carla se resistía y decidimos volver a aplicar el método Estivill que ya nos había  funcionado en el pasado. Sin embargo, en uno de esos intentos nuestra hija, que ya empezaba a dar sus primeros pasos, presa de la rabieta del momento, se encaramó a la cuna y se cayó al suelo rompiéndose uno de los dientes delanteros. Lo siguiente fue, como ya podréis imaginar, la visita al hospital y el sentimiento de culpa por haber llevado al extremo un método que le había impulsado a saltar de la cuna.

Tras este suceso y aunque el pediatra nos aconsejó poner colchonetas en el suelo y seguir con nuestras rutinas, nosotros como padres éramos incapaces de dejar a nuestra hija sola en el momento de dormirse. Fueron 12 largos meses, a los que se sumaron los celos y la tensión por la llegada de Àlex por medio, sin descansar y, por mi parte, con mucho miedo e inseguridades en el momento de acostar a la niña.

Pasamos una temporada larga con ese sentimiento de culpa y ese miedo en el cuerpo por si se reproducía la escena. Acompañábamos a Carla en su habitación hasta que cerraba los ojos y se dormía y posteriormente, cuando Àlex ya empezaba a crecer veíamos que la logística de la familia se complicaba por momentos. Debíamos tomar una decisión ya que nuestra vida en pareja se resentía de ello y decidimos volver a retomar el método Estivill.

El sueño, un hábito que se aprende

A los pocos días, con 3 años Carla y 18 meses Àlex, nuestros hijos ya empezaron a dormirse solos.  Tras leer el cuento, limpiarse los dientes y las manos e ir al baño siguen a día de hoy acostándose cada uno en su habitación y nos dan las buenas noches antes de dormirse.

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Peluche Cusky que acompaña a nuestro hijo Àlex desde el primer mes de vida.

En nuestro caso, los rituales previos al acto de dormir y la rigurosidad de nuestros horarios con los niños, nos ayudaron enormemente para establecer esa cotidianidad que favorece al niño la tranquilidad y la paz necesaria para conciliar el sueño. Una cena tranquila, un cuento breve para cada uno, un peluche que les acompaña desde los primeros meses, y un beso de buenas noches. También una luz quitamiedos en según que edades favorece la conciliación del sueño sin las temidas pesadillas a medianoche. Es cuestión de probarlo y de hacer suyo el método que más se ajuste a nuestras necesidades y creencias.  En nuestro caso, el método Estivill funcionó. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2 Comentarios

  1. Yo probé el método Estivill con Beltrán a partir de los 6 meses y me funcionó, no lo veo como un abandono como dicen algunos, no los abandonas, estás ahí con ellos entrando y hablando cada X con ellos, Beltrán lo entendió enseguida, para mí tiene todo el sentido. Con Sofía no me salió tan bien, lloraba como una histérica, creo que no lo captó tan bien y en general dormía cuando tocaba. Clara ha aprendido más o menos sola, yo ya tenía más interiorizados los tiempos de los bebés y me ha parecido todo facilísimo :-)

    • Totalmente de acuerdo contigo Vero! Es un método muy cuestionado, pero funciona. Si dejas a un lado las críticas que te puedan sobrevenir y estás convencida, siempre con el apoyo de tu pareja, el método Estivill es muy recomendable para solucionar el problema de los niños que duermen mal o que les cuesta conciliar el sueño. Cuando los niños descansan y duermen bien, todos ganamos en calidad de vida y en autonomía.

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